La sal de Epsom es un compuesto natural de magnesio y sulfato, de ahí su nombre científico: sulfato de magnesio. Se presenta en forma de pequeños cristales blancos.
Si tienes la suerte de tener una bañera, te espera una experiencia maravillosa. Las sales de Epsom son el complemento perfecto para relajarte y desconectar en el baño, gracias a las propiedades antiestrés del magnesio. Para una relajación óptima, se recomienda añadir de tres a cuatro puñados de sales de Epsom al agua tibia del baño y enjuagar con agua limpia después. No se recomienda su uso externo a personas con edema, problemas cardíacos, hipertensión o insuficiencia renal. Asimismo, si padeces afecciones cutáneas (lesiones, psoriasis, eccema), consulta a tu médico antes de usarlas en el baño.
La sal de Epsom es un compuesto natural de magnesio y sulfato, de ahí su nombre científico: sulfato de magnesio. Se presenta en forma de pequeños cristales blancos.